Ha llegado el águila, de John Sturges Junio 15, 2008
Posted by elwawel in Cine, General.Tags: Cine, guerra, películas
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Ayer de noche vi con mi familia “Ha llegado el águila” (“The Eagle Has Landed”), de John Sturges.
Quería que mis hijos vieran una de las películas que se me quedaron grabadas en mi juventud, y ahora que me fijo en el año de producción (1976) me doy cuenta de que la vi por primera vez casi de estreno.
La trama es muy sencilla. En 1943, durante la II Guerra Mundial, el coronel Radl encomienda a un comando de 16 paracaidistas la misión de secuestrar a Winston Churchill, quien se va a desplazar unos días a un diminuto pueblo en Nortflk para descansar. El coronel Steiner, héroe por sus acciones de guerra y condenado a muerte por oponerse al genocidio judío, y el irlandés Liam Davlin son los encargados de que la misión tenga éxito.
¿ Por qué se me quedó grabada la película? Pienso, ahora que acabo verla por segunda vez, que por la simpatía que producen casi todos los personajes. Si dejamos de lado la breve aparición de Himmler y de la Gestapo y las SS, nos encontramos con hombres que, en medio de la locura de la guerra, procuran cumplir con su deber y tratarse con respeto.
Steiner y sus hombres están deshonrados y condenados a muerte por intentar salvar a una mujer judía; y, sin embargo, no dudan en intentar un secuestro que pueda ser utilizado para que Alemania -esa Alemania que se desmorona a espaldas de la soberbia nazi- pueda negociar su paz y su futuro.
El honor y el respeto rige las relaciones entre soldados enfrentados por la locura de la guerra. Hay lugar para el sacrificio espontáneo -no quiero desvelar los episodios cruciales- y para el deseo de fuga a un espacio natural y familiar.
Y todo esto en medio de un vértigo que no puede sino mostrar la tragedia íntima y profunda que acontece en el ser humano envuelto en una contienda de tales proporciones.
El reparto es de lujo: Michael Caine, Donald Sutherland, Robert Duvall, Donald Pleasence, Anthony Quayle,
Larry Hagman…
Un consejo: si ya la viste, no cuentes el final.
